En el año 2011 le PNUD publicó el informe de desarrollo humano para Colombia, titulado Colombia rural, razones para la esperanza dirigido por Absalón Machado. En este informe se demostró la vulnerabilidad en la que han estado sumergidos los territorios rurales más alejados de los centros urbanos del país como resultado de la falta de presencia estatal, el conflicto armado, el narcotráfico y el mismo aislamiento geográfico. Como conclusión el informe invitó a tomar la decisión política de apostar al desarrollo rural, movilizar un consenso social por el mejoramiento de las condiciones de vida en los territorios rurales.

El Censo agrario del 2013, por su parte, realizó una completa radiografía de la población de los territorios rurales colombianos. La cobertura alcanzada por el centro fue de casi un 98 por ciento de la población constituyéndose en el mayor ejercicio de investigación demográfica realizado hasta el momento en el país. Los resultados que arrojó han mostrado entre muchos otros factores la existencia de zonas del país claramente delimitadas en las que los niveles de atención del estado en términos de prestación de los servicios básicos como salud y educación son realmente deficitarios. 

En el 2016 finalizaron con éxito los diálogos de La Habana con la firma de un acuerdo cuyo eje central es el desarrollo rural con enfoque territorial. En el acuerdo se planteó la urgencia de realizar una reforma rural integral en la cual la educación juega un papel protagónico dada la necesidad de reducir la inmensa brecha urbano-rural que existe en términos de la cobertura, calidad, infraestructura y pertinencia.

Como acción de cumplimiento a los acuerdos de La Habana, el gobierno nacional ha desplegado una serie de acciones entre las que se puede mencionar: la voluntad política para echar a andar la reforma rural integral, la creación de una política intersectorial para la creación de los Planes de Desarrollo con enfoque territorial PDTE en 16 zonas focalizadas por el DNP y la creación de un plan especial de educación rural por parte del MEN que permitirá atender las necesidades educativas de estos territorios en los que ha planteado la necesidad de construir 20 internados rurales.

Consciente de la responsabilidad política y social que implica este momento histórico, las organizaciones de la sociedad civil se han movilizado para aportar al mejoramiento de los procesos educativos en los territorios rurales. Las Fundaciones empresariales cuyo objetivo misional está centrado en aportar al mejoramiento de la educación, han venido promoviendo el diálogo entre los actores del sistema educativo nacional, las Universidades han desplegado iniciativas de producción de conocimiento educativo, pedagógico y didáctico, a la vez que las organizaciones sociales de base han movilizado las discusiones sociales pertinentes y necesarias en las regiones.

La Universidad de La Salle ha movilizado en los últimos años diversas iniciativas para aportar al desarrollo rural y la construcción de paz: Utopía, un centro de formación e investigación que forma ingenieros agrónomos de diversas zonas del país afectadas por la violencia para que una vez formados retornen a sus territorios y sean actores protagonistas principales del desarrollo rural; El observatorio rural que pretende ser un lugar de referencia académica y social desde el cual es posible hacer seguimiento a los procesos del sector agrario nacional y movilizar la discusión de políticas públicas y ahora; el Laboratorio de innovación para la formación de maestros rurales, iniciativa del Doctorado en Educación y Sociedad que pretende concitar la voluntad, el recurso económico y el talento de diversas organizaciones sociales, académicas, gubernamentales y empresariales en áreas de generar procesos de innovación que permitan mejorar la educación rural y especialmente la formación que reciben los maestros que trabajarán o ya la hacen en estos territorios.

Sabemos que un desafío de inmensas proporciones como lo es el mejoramiento de la educación que reciben los niños y jóvenes de las zonas rurales más alejadas de nuestro país solo puede ser asumido desde criterios como los de la responsabilidad social, el trabajo comprometido y la acción conjunta. Sea pues este Laboratorio de innovación para la formación de maestros rurales una oportunidad más para acercarnos todos y trabajar mancomunadamente por la Colombia que queremos.

 

Wilson Acosta Valdeleón

Director Doctorado en Educación y Sociedad

Universidad de La Salle.